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Técnicas de descifrado de contraseñas más comunes

Hoy en día, basta un solo descuido para que toda tu información digital quede expuesta. Una contraseña débil, un clic en el lugar equivocado o una conexión insegura pueden ser la puerta de entrada para atacantes que ni siquiera notarás. Y lo más inquietante: muchas de estas amenazas actúan en silencio, sin señales evidentes.

En este artículo vamos a adentrarnos en tres de las técnicas más utilizadas por los ciberdelincuentes —el ataque de diccionario, el keylogging y el Man in the Middle— para entender cómo funcionan, por qué siguen siendo tan efectivas y, sobre todo, qué puedes hacer para protegerte en un entorno digital cada vez más expuesto.

Del diccionario al hackeo: Ataque de diccionario.

Los diccionarios existen para ayudar a mejorar nuestra lengua y encontrar nuevos significados, pero los atacantes los usan para conocer posibles contraseñas en potencia. En este ataque de fuerza bruta, los hackers intentan adivinar la contraseña a través del uso de palabras, frases y combinaciones numéricas de uso frecuente a partir de un diccionario. Su modus operandis es el siguiente:

  1. El atacante elabora primero una lista de claves probables, conocida como diccionario de fuerza bruta, que mezcla palabras y números frecuentes.
  2. Posteriormente, emplea herramientas automatizadas que prueban sistemáticamente estas combinaciones para vulnerar los perfiles digitales.
  3. Al conseguir el acceso, el intruso explota la información personal del usuario para cometer fraudes, realizar ataques o lucrarse de manera ilícita

La efectividad siempre depende de las rutinas en el mundo digital de la empresa: reutilización de contraseñas, creación de contraseñas con palabras genéricas, etc.

Para ejecutar un ataque de fuerza bruta con éxito, se necesita una automatización capaz de procesar miles de combinaciones por segundo, y aquí es donde destacan tres nombres clave. Hashcat es el referente en potencia pura, ya que utiliza el hardware de las tarjetas gráficas (GPU) para reventar hashes a velocidades increíbles. Por su parte, John the Ripper destaca por su versatilidad, siendo capaz de detectar automáticamente el tipo de cifrado y aplicar reglas inteligentes para optimizar cada intento. Por último, Hydra se especializa en el ataque «en vivo», lanzando intentos de acceso rápidos y simultáneos directamente contra servicios de red como SSH o formularios web. En definitiva, estas herramientas convierten la fuerza bruta en un proceso industrial donde la resistencia de una contraseña depende enteramente de su complejidad técnica.

Keylogging. El espía invisible que observa tu teclado.

¿Te imaginas que alguien pudiera ver absolutamente todo lo que escribes en tu ordenador o móvil? No se trata de una persona observando directamente, sino de un software malicioso diseñado específicamente para registrar cada pulsación de teclado.

Generalmente la vía de entrada es un enlace aparentemente legítimo para descargamos algún archivo o visualizar alguna página web. No obstante, la infestación por USB es bastante común, aunque poco a poco estos dispositivos estén quedando obsoletos. Estos hackers pueden sacar la información de la siguiente manera:

  • Pulsaciones de teclas en el teclado.
  • Capturas de pantallas periódicas almacenadas en los dispositivos
  • Datos del portapapeles (copiar y pegar)
  • Actividad e información en los formularios web.

Man in the middle. Un topo infiltrado en tus comunicaciones.

El ataque conocido como “Man in the Middle” (MitM)  ocurre cuando un atacante logra interceptar la comunicación entre dos o más interlocutores, posicionándose en medio de la conversación sin que ninguna de las partes lo detecte. Desde fuera, todo parece funcionar con normalidad, pero en realidad hay un tercero observando y potencialmente alterando cada dato que se intercambia.

Este tipo de ataque no se limita únicamente a “escuchar”. Su peligrosidad radica en que el atacante puede controlar el flujo de la comunicación: decidir si el mensaje llega a su destino, retrasarlo, modificar su contenido o incluso suplantar a uno de los participantes. Por ejemplo, en una comunicación entre un usuario y un servidor bancario, el atacante podría alterar el número de cuenta al que se envía una transferencia sin que el usuario lo perciba.

 

Entonces, ¿cómo evito que mis contraseñas se filtren?

Para empezar, lo mejor es crear contraseñas con un nivel alto de dificultando partiendo de mezclas de signos, mayúsculas y números. La clave es evitar palabras de diccionarios, datos personales o información acerca de nuestros hobbies. En el caso de no tener imaginación suficiente para encontrar palabras fuera de nuestro entorno, usa abreviaturas que solo tú recuerdes y te sean fácil de recordar.

Aunque la contraseña sea difícil de adivinar, los hackers siempre superan las expectativas. Ahora viene lo importante: custodiarla a salvo. Para esto, es recomendable invertir en un gestor de contraseñas que brinde una contraseña maestra (en función de los roles y necesidades de cada trabajador) para acceder a las diferentes contraseñas. El Autenticador Multifactor (MF) añade una capa más de seguridad a través de métodos de autenticación mas rigurosos como Face ID, códigos por correo o móvil y otras aplicaciones de autenticación.

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